México y Estados Unidos anunciaron este lunes la firma de un acuerdo binacional histórico para abordar de manera más eficaz la prolongada crisis de las aguas residuales del río Tijuana, un problema ambiental y sanitario que ha afectado durante décadas a comunidades de ambos lados de la frontera.
El documento, conocido como Acta 333, fue firmado por las secciones mexicana y estadounidense de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y busca poner fin de forma urgente y—a largo plazo—al flujo de aguas residuales sin tratar desde Tijuana hacia el sur de California, que ha provocado el cierre de playas, malos olores, riesgos para la salud pública y deterioro ambiental.
Bajo los términos del acuerdo, ambos países se comprometen a implementar una serie de proyectos de infraestructura, investigación técnica y monitoreo reforzado, así como planes de operación y mantenimiento que contemplan el crecimiento poblacional futuro de Tijuana, un factor que no había sido suficientemente abordado en pactos previos.
El plan incluye, entre otros puntos:
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La creación de un plan maestro de infraestructura hidráulica para Tijuana en los próximos seis meses.
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La construcción de nuevas instalaciones como la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Tecolote-La Gloria, programada para finalizar en 2028.
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La conformación de grupos binacionales de trabajo para evaluar opciones técnicas, como un emisario submarino para la planta de San Antonio de los Buenos y su posible ampliación.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) indicó que el acuerdo —resultado de meses de negociaciones intensas y firmado antes de la fecha límite del 31 de diciembre establecida en un memorando previo— representa un avance significativo hacia la solución definitiva de la crisis.
Autoridades de ambos países destacaron la importancia de la cooperación y la acción conjunta para proteger la salud de las comunidades fronterizas, el medio ambiente regional y la economía local. El acuerdo se suma a otros esfuerzos diplomáticos y técnicos que buscan reforzar la gestión del agua y la infraestructura sanitaria en la región fronteriza.
Este nuevo pacto se da en medio de una agenda bilateral compleja sobre temas hidráulicos, comercio y cumplimiento de compromisos internacionales, subrayando la urgencia de soluciones sostenibles en materia de recursos hídricos compartidos.






